¿Cómo sabes si un producto atraerá al consumidor o no? ¿Deberíamos dar prioridad a la estética? ¿Es todo factible? El diseño de productos es una disciplina en sí misma, mejor que eso, un arte cuyo secreto reside en el equilibrio entre la estética y la funcionalidad. Los diseñadores de productos Jean-François Castel y Mathieu Pesme, fundadores de la agencia Cubedesigners, nos explican su trabajo.

Jean-François Castel y Mathieu Pesme fundaron su agencia de diseño en 2002. Ambos se graduaron en el ENSAAMA / Olivier de Serres en París (DSAA Product Design), fundaron Cubedesigners, una agencia de diseño de 360° que les permite acompañar a las empresas en el diseño de sus productos, pero también en su identidad visual o su presencia en la web.

¿Qué es el diseño de productos?

Un diseñador de productos es alguien que dibujará un objeto para un cliente. Todo suele empezar con un pedido, el cliente necesita un dibujo del objeto que tiene en mente. La solicitud es más o menos precisa según el caso. Puede haber una especificación, restricciones especiales, límites…

El trabajo del diseñador del producto será partir de una idea y desarrollarla teniendo en cuenta una serie de parámetros. El diseñador de productos debe, en primer lugar, entender al cliente, su profesión, su campo de actividad para comprender mejor la idea inicial. A veces es necesario ir más allá de las ideas preconcebidas, hacer propuestas o adaptar la idea al mercado. De hecho, nuestro trabajo también es tener en cuenta la competencia y la realidad del mercado. Tenemos que estudiar la situación existente porque es raro que se nos ocurra un producto completamente nuevo. ¡Un cliente puede tener una idea muy buena, pero no necesariamente en sintonía con el mercado! Todo esto es un trabajo previo.

¿Cómo transcurre la fase de pensamiento creativo?

El diseño es un acto de equilibrio; un equilibrio entre lo estético y lo funcional. El objeto debe cumplir las funciones a las que está destinado, por lo que debemos definirlas primero. También debe ser ergonómico y, por lo tanto, adaptado al uso humano. Antes de empezar a pensar en las formas, debemos mirar los escenarios de uso, dependiendo de esto puede resultar en nuevas formas o nuevos usos. Finalmente, todo debe estar en línea con la realidad de la producción industrial, es decir, la viabilidad. La elección de los materiales y los costes de producción tendrán que ser definidos previamente. El diseñador debe integrar todo esto, y debe sintetizarlo de manera equilibrada en su propuesta.

¿Cuál es la importancia del diseño para los productos de alta tecnología?

Desde los años 50, todos los productos han sido “diseñados”. Pero con la competencia muy presente en el mundo de los productos de alta tecnología, notamos que el diseño de producto se está convirtiendo en una forma de destacar. Cuanta más competencia haya, más empresas tenderán a integrar el diseño de una manera más sólida. En este sentido, el diseño de un producto puede ser una ventaja decisiva sobre la competencia. El diseño también significa ser consciente de los cambios en los materiales y los avances ergonómicos que han sido posibles gracias a las nuevas tecnologías, por ejemplo las pantallas táctiles, que han dado lugar a la aparición de nuevos productos. El diseño proporcionará una capa estética para que el objeto sea hermoso, pero también debe integrar todos los avances tecnológicos.

¿Cómo se puede abordar el diseño de productos de alta tecnología con los constantes avances tecnológicos?

El diseñador debe estar atento a los avances tecnológicos, debe escuchar a la sociedad en general y estar al día de las tendencias estéticas, ecológicas y técnicas… Pero habiendo dicho esto, la técnica es la fuerza motriz. Por ejemplo, las pantallas flexibles nos permitirán diseñar diferentes objetos porque podremos usarlos de forma diferente, podemos integrarlos en un textil, por ejemplo. El diseño se nutrirá de estas nuevas posibilidades tecnológicas para imaginar nuevas cosas, para crear nuevas ideas. Otro ejemplo con pantallas plegables, podemos imaginar objetos que tendrán diferentes configuraciones dependiendo del uso y la hora del día. En el metro, el objeto está plegado porque no hay mucho espacio, necesitas un objeto compacto que puedas sostener bien en la mano y que puedas meter rápidamente en un bolsillo. Cuando llegas a casa, lo despliegas para mayor comodidad y para una mayor visualización. La forma del objeto es el punto principal.

¿El diseño del producto sigue las modas, cómo sabes si el objeto va a gustar?

El diseño es uno de los campos de las artes aplicadas junto con la moda textil, la arquitectura o el diseño gráfico. ¡Y esta disciplina también sigue las modas! Un objeto es parte de una era y por lo tanto de las tendencias. Puede haber rupturas, puede permitir que se destaque de la competencia, pero incluso cuando se rompe, debe ser capaz de ser parte de un movimiento que se encuentre con un público y que le agrade.

¿Qué pasa, por ejemplo, con los ordenadores portátiles?

La tendencia subyacente en los portátiles desde el principio ha sido la miniaturización de los componentes. Cuanto más compacta y delgada es una máquina, más moderna y atractiva se verá para el consumidor, tanto desde el punto de vista estético como en términos de calidad percibida. Es una garantía de modernidad. Si comparamos dos ordenadores lanzados con dos años de diferencia, lo que inmediatamente destacará y nos permitirá datar su lanzamiento es el grosor, el grosor del chasis, los bordes alrededor de la pantalla… Es una tendencia básica a partir de la cual sigue todo lo demás.

¿El diseño del producto también concierne a la interfaz física, así como al software?

La interfaz táctil y la interfaz del software se han vuelto muy importantes, incluso esenciales. El tacto está llegando a todas partes y hace que el trabajo del diseñador evolucione, de manera que tiene que reinventarse a sí mismo. Cualquier objeto podría convertirse en un cubo con una gran pantalla táctil: ¡una tablet en una lavadora! Y toda la interacción pasaría a través de la pantalla táctil, ¡sin más botones ni nada más! El diseñador puede llevar las cosas a este nivel.

En cuanto al diseño de la interfaz, es el mismo proceso para lograr una respuesta equilibrada entre la estética y la funcionalidad. El punto de partida es un informe, especificaciones, un estudio del sistema existente, escenarios de uso y experiencias de los usuarios para llegar a una respuesta equilibrada: cómo priorizar los elementos, elección del tamaño, colocación, etc…

El diseñador se alimenta de los desarrollos tecnológicos, ¿es posible lo contrario?

A veces, a través de su trabajo y el diseño que quiere para un objeto, un diseñador empuja a la oficina de diseño y a los ingenieros a adaptar la respuesta tecnológica. Esto sucede en empresas con diseñadores integrados, como ocurre en las grandes marcas, donde los diseñadores tienen un poder bastante fuerte. Pueden formular peticiones precisas que conduzcan a reflexiones sobre los componentes a utilizar, por ejemplo. Esto también es posible en los organismos independientes si la propuesta tiene sentido, por ejemplo, para marcar una verdadera ruptura con la competencia o para desarrollar un producto emblemático.

Los diseñadores tienen ese lado inventivo. Pueden hacer propuestas de uso innovadoras que requieren desarrollos tecnológicos, ¡que es lo que hace que la profesión sea interesante!